A veces el cuerpo habla antes que nosotros. Un movimiento, una tensión, una mirada, las ganas de caminar, bailar o quedarnos quietos pueden estar expresando algo que todavía no hemos podido poner en palabras. Este ejercicio es una invitación a detenerte, escuchar tu cuerpo y descubrir qué puede estar intentando decirte.
Escuchar lo que tu cuerpo quiere mostrarte
Antes de comenzar:
busca un lugar tranquilo en el que puedas estar unos minutos sin interrupciones.
Puedes hacerlo sentado/a o acostado/a.
Si alguna sensación resulta incómoda o dolorosa, no necesitas permanecer en ella. Puedes detener el ejercicio en cualquier momento.
Ahora es tu turno de expresarlo.
No necesitas entender completamente lo que apareció durante este ejercicio. Tal vez fue una sensación, una emoción, un recuerdo, una imagen o simplemente una palabra.
Dale una forma.
Puedes escribirlo, dibujarlo, bailarlo, fotografiarlo, buscar una canción que lo represente o expresarlo de cualquier manera que tenga sentido para ti.
No busques crear algo bonito.
Busca crear algo verdadero.
Y cuando termines, vuelve a esta pregunta:
¿Qué hay dentro de mí que hoy pude reconocer y que quizás necesita encontrar una forma de ser expresado?